Incluso si eres la persona más sedentaria de la Tierra, has de saber que no paras de moverte. Y no solo no paras un segundo, sino que lo haces a una velocidad que ni te imaginas.

 

Mientras te sientas ahora mismo enfrente de tu ordenador o tu móvil, la velocidad de rotación de la Tierra es de 1000 kms/h de media, es decir, si vives en latitudes medias como ocurre en España. Si vives en en algún país cercano al Ecuador, al haber un mayor desplazamiento de rotación, la velocidad supera ampliamente los 1600 kms/h.

Pero además de el desplazamiento de rotación, la Tierra no deja de moverse alrededor del Sol en una órbita elíptica de unos 930 millones de kilómetros. Es lo que conocemos como movimiento de traslación y tardamos en recorrer la distancia de esa órbita casi exactamente 365 días y 6 horas. Estas seis horas adicionales son las que hacen que cada cuatro años, tengamos un bisiesto, que no es más que un ajuste de precisión orbital. La velocidad media es de 107.280 kms/h, aunque aumenta en el perihelio (cuando la Tierra está más cerca del Sol) y desciende en el afelio (cuando está más alejada) Los perihelios se dan en verano e invierno.

 

¿Todavía no sientes mareos? Pues esto no ha hecho más que empezar. El Sol, por supuesto, tampoco se está quieto y gira entorno a Sagitario A, el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea, nuestra Galaxia. Lo hace a una velocidad de 790.000 kms/h, y por supuesto los planetas que lo acompañan (incluido el nuestro), le siguen. Se tarda unos 200 millones de años en dar una vuelta completa.

Pues adivina qué… la Vía Láctea también se mueve. Nada menos que a 900.000 Kms/h hacia los cúmulos de la constelación de Virgo, que ¡van disparados a 1.400.000 Kms/h hacia la constelación de Acuario! Y seguimos, y seguimos…

La nebulosa de la Hélice en Acuario. Hacia ahí vamos disparados.

Así que ya sabes, si hoy no te apetece mucho salir a correr, tienes excusa de sobra.