Los trajes espaciales son un equipo más o menos autónomo cuya finalidad es emular las condiciones de la tierra en el hostil entorno del espacio.

 

Las primeras misiones espaciales requerían trajes relativamente sencillos. Los astronautas no tenían planeado salir de su cápsula, con lo cual sus trajes eran versiones mejoradas de los trajes presurizados de la marina, como sucedía en el programa Mercury. Básicamente eran trajes de compresión cuya función principal era proteger al astronauta de las bajas presiones y la falta de oxígeno. Las misiones entonces eran muy cortas, con lo cual no necesitaban otro tipo de sistemas como la evacuación de residuos (si tenían que orinar, los astronautas se lo hacían encima).

 

La historia de los trajes espaciales modernos comienza con el programa Apollo y la necesidad de enfrentarse a las condiciones del espacio durante tiempos prolongados y de forma autónoma. El primer problema al que se tuvieron que enfrentar los ingenieros fue conseguir una movilidad aceptable, dentro de un traje que básicamente es una miniatmósfera presurizada (es decir, que se hincha como un globo). Además, necesitaban un sistema de refrigeración y regulación de la temperatura, ya que  en el espacio las variaciones de temperatura son increíblemente grandes, pudiendo llegar a los 125ºC al sol y a -150ºC en la sombra. Para solucionarlo, los trajes del Apolo se dividían en tres partes: una especie de mono interior con un circuito de agua fresca que recorría el cuerpo del astronauta (LCVG), un traje presurizado articulado, con un casco, y una capa exterior blanca que ayudase a regular la temperatura que incluía un sobrecasco exterior con visores para protegerse de la luz extrema. Además, incluía un sistema de soporte vital (la mochila) que aportaba oxígeno, agua refrigerada, electricidad y un colector de desechos.

Los trajes actuales tienen dos versiones: el ACES (o en su versión rusa, el Sokos), que son los trajes que llevan los astronautas para viajar en las cápsulas Soyuz o en el antiguo Transbordador. Estos no sirven para salir al espacio, y están diseñados para enfrentarse a posibles problemas en el lanzamiento o la reentrada. Las versiones que se utilizan para los paseos espaciales se llaman EMU (versión americana) y Sokol (versión rusa) y están inspirados en los trajes del Apollo, aunque su tecnología está más avanzada.

Las partes de un traje Apollo

Los EMU y Sokol constan de varias partes: al igual que el traje del Apollo llevan una prenda de refrigeración líquida por debajo, así como unos “pañales” para recoger las necesidades fisiológicas. Por encima un torso superior rígido que cubre el pecho y los brazos al que se conectan los guantes y el casco y que permite acoplar otras herramientas. Este torso se acopla a una parte inferior que consta de los pantalones y las botas. Ambas partes, torso y piernas, están compuestos de varias capas de material que cumplen diversas funciones; desde mantener el oxígeno dentro del traje, hasta proteger al astronauta del polvo espacial.

La mochila de soporte vital en los EMU y Sokol, funciona de forma muy parecida a los trajes del Apollo, aportando oxígeno, agua y electricidad al astronauta. Pero incluye también un dispositivo llamado SAFER, que cuenta con varios pequeños inyectores de propulsión, para que en el caso de que el astronauta se separe de la nave o de la Estación Espacial Internacional, éste pueda utilizarlos para volver.

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