Los inicios de la carrera espacial, al comienzo de los años 60, fueron trepidantes. La URSS y  los Estados Unidos se enfrentaban una competición en la que los rusos habían tomado la primera posición al haber puesto en órbita el primer satélite artificial (Sputnik) así como al primer ser vivo (la perrita Laika en el Sputnik 2). El próximo paso lógico sería ver quién pondría al primer hombre en el espacio y lo traería de vuelta con vida.

 

Una de las diferencias más notorias entre el programa espacial estadounidense y el soviético es el enfoque con el que se daban las noticias al público. La NASA es y era un organismo federal, pagado con los impuestos del contribuyente, y dado el carácter liberal del país, todos los lanzamientos eran accesibles a la prensa. En la URSS, el programa espacial dependía del Partido Comunista, y el carácter de los lanzamientos era totalmente secreto. Únicamente se hacían públicos los éxitos, y solo recientemente hemos tenido noticias de accidentes en aquella época.

 

Sabemos que acabarían siendo los soviéticos los primeros en poner un hombre en el espacio, pero fue precisamente la política abierta de la NASA la que acabaría dando la victoria a la URSS. Aunque el proyecto Mercury, pionero en llevar a los astronautas americanos al espacio pudo haber arrancado en enero de 1961 y convertir a Alan Shepard en el primer hombre en el espacio, el Gobierno decidió que se mandase en su lugar a un chimpancé para comprobar que la misión era lo suficientemente segura para un humano. Iban perdiendo la carrera espacial y no podían permitirse la muerte de su primer astronauta a los ojos del público.

 

Chop Chop Chang (como lo conocían sus cuidadores) era un chimpancé nacido en 1957 en lo que es hoy Camerún, capturado y enviado a una granja de aves exóticas en Miami. Fue comprado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y enviado a la base Holloman donde resultó elegido de entre 40 chimpancés candidatos para la misión. Fue entrenado mediante condicionamiento operante para accionar una palanca cuando una luz azul se encendía para accionar la reentrada en la atmósfera.

El 31 de enero de 1961, Chop Chop Chang fue lanzado desde Cabo Cañaveral realizando el primer vuelo suborbital de un homínido no humano. Aunque hubo una ligera pérdida de presión, el traje espacial lo protegió correctamente y la única secuela física que tuvo fue un ligero golpe en la nariz. El vuelo duró 16 minutos y 39 segundos y significó luz verde para el comienzo del proyecto Mercury.

Chop Chop Chang, que durante la misión fué llamado simplemente nº 65, fue rebautizado como “Ham”, un nombre más pegadizo y amable de cara al público. Dado lo arriesgado de la misión no querían ponerle un nombre cariñoso previamente por si acaso no sobreviviese.

Portada de LIFE, 10 de febrero de 1961. Ham el chimpancé en la cápsula espacial después de regresar del vuelo espacial Mercury Redstone 2.

Meses después, el 5 de mayo de 1961, Alan Shepard se convertiría en el primer norteamericano en ir al espacio a bordo de la Freedom 7. Pero el retraso ocasionado por la precaución de enviar a Ham primero, supuso que el soviético Yuri Gagarin se convirtiera en el primer hombre en órbita, al ser lanzado en su Vostok 1 el 16 de abril.

Ham pasaría el resto de su vida en el Zoo nacional de Washington DC, y más tarde en una reserva para chimpancés en Carolina del Norte. Tras su muerte en 1983, fue enterrado en el Museo de la Historia del Espacio de Nuevo México, donde hay una placa en su honor.