En el verano de 1963, la rusa Valentina Tereshkova se convertía en la primera mujer en ir al espacio, apenas dos años después de que su compatriota Yuri Gagarin se convirtiese en el primer hombre en hacer lo propio.

 

Valentina nació el seis de marzo de 1937 en la región de Yaroslavl en el corazón de la Unión Soviética. Cuando tenía solo dos años, su padre, el sargento de tanques Vladimir Tereshkov murió de forma heroica en la Segunda Guerra mundial en la frontera con Finlandia. Este hecho, sumado a su origen proletario y a su afición al paracaidismo, favorecieron que fuese la primera seleccionada de entre las más de 400 candidatas. Al igual que como pasó con Gagarin, su reducida estatura también la hacía perfecta para volar en la cápsula Vostok.

 

A diferencia de las otras candidatas, Tereshkova no era militar ni tenía experiencia de vuelo. Pese a todo se sometió durante meses a un duro entrenamiento que incluía el pilotaje de cazas. Aunque se le nombró miembro honorario de la Fuerza Aérea Soviética, además de la primera mujer, fue también la primera persona civil en volar al espacio.

 

Sumados a los motivos igualitarios inherentes a la filosofía comunista, los soviéticos tenían otras razones para mandar a una mujer al espacio. Sospechaban que podría haber diferencias fisiológicas notorias en el cuerpo femenino al someterse a la ingravidez. En la misión Vostok 6, podrían al fin comprobarlo.

 

El 16 de Junio de 1963, Tereshkova fue lanzada en su cápsula desde el cosmódromo de Baikonur. Bajo el nombre en clave de “Chaika” (Gaviota) las primeras horas de la misión transcurrieron sin incidentes, pero pronto Valentina comenzó a experimentar náuseas y vómitos que soportó estoicamente. Para colmo, la nave comenzó a experimentar problemas, cuando empezó a alejarse de la Tierra cuando debía hacer lo contrario. Aunque Tereshkova quiso tomar el control manual para corregir la trayectoria, el control de misión no se lo permitió, y corrigieron el rumbo en remoto.

 

Valentina permaneció casi tres días en el espacio, tiempo en el que completó 48 órbitas y donde pudo sacar fotos del horizonte para el estudio de la atmósfera. En una sola misión, registró más tiempo de vuelo que todo el que habían acumulado los astronautas norteamericanos juntos hasta la fecha. La primera astronauta norteamericana, Sally Ride, volaría en 1983, veinte años después de Tereshkova.

A su vuelta, Valentina fue considerada heroína nacional de la Unión Soviética, y aunque no volvió a salir al espacio, se convirtió en una figura prominente en su país, desempeñando importantes cargos políticos y graduándose como ingeniera espacial y más tarde, doctora en ingeniería. Hoy tiene 81 años y es amiga personal de Vladimir Putin.

 

En 2013, con 76 años, sorprendió al mundo ofreciéndose para viajar a Marte, aunque el viaje fuese solo de ida.  

 

El espíritu aventurero, sin duda, nunca muere.