Tal vez Mercurio no sea el planeta más popular del sistema solar. Es un mal candidato para ser habitado algún día y no se le considera apto para haber desarrollado vida en ningún punto de su historia. Raramente suele salir en una conversación.

 

Sin embargo es un planeta que por sus peculiaridades científicas, resulta muy interesante. Para empezar, es el planeta más cercano al sol, lo que implica en que tenga la órbita más reducida. Su velocidad de traslación es también la más rápida del Sistema Solar, lo que se traduce en que un año en Mercurio se corresponda en tan solo 88 días terrestres.

 

Aunque durante mucho tiempo se consideró que Mercurio ofrecía siempre la misma cara hacia el sol, como ocurre con la Luna respecto a la Tierra, se ha demostrado que no es del todo así. Sí que existen zonas permanentemente iluminadas, así como otras de sombra permanente especialmente cerca de sus polos. Pero hay otras que experimentan sus días y noches con un extraño fenómeno mediante el cual, si estuviésemos sobre su superficie, veríamos salir el sol, elevarse hasta un punto en el cielo, para volver al punto de salida y luego recorrer ambos puntos normalmente hasta llegar a la zona de ocaso.

 

Mercurio es junto con Venus, la Tierra y Marte uno de los cuatro planetas rocosos del Sistema Solar, y tiene el honor de ser el planeta más pequeño desde 2005, al haberse degradado a nuestro querido Plutón a la categoría de Planeta Enano.

 

Aunque su tamaño es aproximadamente un cuarto de masa de la Tierra, y los planetas rocosos de pequeño tamaño tienden a solidificarse, Mercurio posee un núcleo líquido rico en azufre.

Siendo el planeta más cercano al sol, la intuición nos haría suponer que sería el más caliente, pero realmente es el segundo detrás de Venus. Esto se debe a la brutal diferencia de temperatura que existen entre su lado iluminado y su lado de penumbra: de 430ºC en el día  a -130ºC en la noche. La ausencia de una atmósfera, propicia estas condiciones de temperatura extremas.

 

Por otra parte, Mercurio es también el planeta con la peor piel del Sistema Solar, sufriendo un acné y envejecimiento inusual.  Si no fuese suficiente contar con la superficie más plagada por cráteres de todo el vecindario, su corteza presenta además unas características arrugas e irregularidades que se extienden miles de kilómetros a lo largo del planeta, y se elevan aproximadamente un kilómetro de altura. La más famosa se conoce como “la araña” y se cree que es un fenómeno debido a los bruscos cambios de temperatura que experimenta el planeta.

Tal vez sea buena idea empezar a usar una crema hidratante.

Mercurio es, con todo, un planeta poco explorado. Hasta la actualidad solo dos sondas han orbitado su superficie: la Mariner 10 en 1974 y la Messenger de la NASA. Sin embargo, en 2024 se le unirá Bepi-Colombo, una misión conjunta de la ESA (Agencia Espacial Europea) y la JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial). Lanzada el pasado octubre, ahora mismo va de camino al más pequeño de los grandes.