El 26 de julio de 1971, despegaba de Cabo Cañaveral la misión Apollo 15, tercera en llegar a la Luna al no lograrlo el Apollo 13 (Houston, tenemos un problema). Aunque las naves Apollo estaban preparadas para 3 tripulantes, en esta misión, junto a David Scott, Alfred Worden y James Irwin, iba un cuarto astronauta del que la NASA no tenía ni idea.

 

La historia de este polizón empezó unos meses antes, cuando David Scott, el comandante del Apollo 15, se puso en contacto con el artista holandés Paul van Hoeydonck, y le encargó una pequeña estatuilla. Esta pieza, debería de rendir un homenaje a todos los astronautas que habían dado su vida por la conquista del espacio o que había muerto tras haber contribuido a ella de algún modo. Este tributo incluía a los eternos competidores de los americanos en la carrera espacial, los cosmonautas rusos.

 

Para realizar la estatuilla, Scott le puso a van Hoeydonck ciertos requisitos. Por una parte debía de ser pequeña y ligera, para poder transportarse “de escaqueo” fácilmente. La pieza, además, debería de tener un género indefinido y estar hecha de un material que resistiese las duras condiciones de la Luna. También, según Scott, la autoría debería de ser anónima; aunque van Hoeydonck discreparía más tarde en este punto.

 

Una vez, van Hoeydonck tuvo lista su estatuilla de aluminio, Scott la escondió en su traje espacial junto con una pequeña placa de metal en la que figuraban los nombres de todos los astronautas y cosmonautas fallecidos hasta el momento.

 

La misión Apollo 15 fue la primera en llevar un rover lunar (LRV) a nuestro satélite. En el último paseo de la misión, el 2 de agosto, Scott se paró unos minutos junto al rover a depositar la estatuilla –llamada “el astronauta caido”- junto con su placa. También se detuvo a fotografiar el conjunto. Cuando el control de misión en Houston se comunicó con Scott para preguntarle qué estaba haciendo, contestó que estaba “limpiando la superficie del rover”. Aunque sabía que la NASA le echaría una reprimenda al enterarse, no quería escuchar broncas hasta estar de nuevo en la Tierra.

Afortunadamente para Scott, la NASA prefirió olvidar el incidente para no darle publicidad y no se supo nada de él hasta que el periodista Walter Cronkite lo descubrió en un reportaje sobre la siguiente misión, el Apollo 16, al año siguiente.

Los astronautas y cosmonautas que aparecen en la placa de Scott son:

Charles A. Bassett II                                    Pavel I. Belyayev
Roger B. Chaffee                                           Georgi Dobrovolsky
Theodore C. Freeman                                   Yuri A. Gagarin
Edward G. Givens Jr                                      Virgil I. Grissom
Vladimir Komarov                                         Viktor Patsayev
Elliot M. See Jr.                                              Vladislav Volkov
Edward H. White II                                         Clifton C. Williams

Aunque saltarse las reglas en un viaje espacial puede no ser la mejor idea, el homenaje de Scott a sus colegas, sin duda mereció la pena ¿no crees?